
Migraña por baja presión: qué significan los hPa, el avión y la montaña
Miras la app del tiempo, ves que viene una borrasca y, justo ese día, tu cabeza empieza a avisar: quizá sea una migraña por baja presión. O subes a un puerto de montaña, o despega tu vuelo, y a los pocos minutos notas el dolor detrás del ojo. Y en la previsión aparece un número, «1004 hPa», que no sabes si es mucho, poco o irrelevante.
La migraña por baja presión es una de las sospechas más comunes entre las personas que viven con crisis, pero también una de las más difíciles de demostrar. En este artículo vemos cómo leer un valor en hPa, por qué suele importar más la rapidez del cambio que el número en sí, qué dicen los estudios y qué pasa en situaciones concretas como el avión, la altitud o las tormentas. Es uno de los factores que explicamos en nuestra guía sobre los desencadenantes de la migraña, y aquí lo miramos con lupa.
En resumen
- Un hPa (hectopascal) es la unidad con la que se mide la presión atmosférica; el valor de referencia a nivel del mar es de 1013 hPa, y por debajo se habla de baja presión.
- Lo que parece pesar más no es el número absoluto, sino cuánto y a qué velocidad cambia la presión; los cambios bruscos de presión son los que más se asocian a las crisis.
- En el avión y en la montaña la presión baja de forma notable, pero el dolor de cabeza puede deberse también a otros mecanismos (los senos, la falta de oxígeno).
- No todas las personas con migraña son sensibles a la presión, y la mejor forma de saber si tú lo eres es cruzar tus crisis con la presión en un diario.
¿Qué significa un valor en hPa?
Un hPa (hectopascal) es la unidad estándar con la que se mide la presión atmosférica, es decir, el peso del aire que tienes encima. En España, la AEMET y los servicios meteorológicos europeos dan la presión en hPa, y equivale numéricamente al milibar, que quizá te suene de otras épocas.
El valor de referencia es 1013 hPa al nivel del mar. Por encima de ese umbral se habla de alta presión y por debajo, de baja. Las zonas de baja presión son las borrascas, que suelen traer nubes y precipitaciones, y las de alta presión son los anticiclones, asociados a cielos despejados y tiempo estable.
Pero ojo: no hace falta que el número sea «bajo» para que importe. Una cifra suelta (por ejemplo, 1008 hPa) te dice poco sobre cómo te va a sentar. Lo que quizá notes es el camino que ha seguido ese número en las últimas horas.
Variación lenta o brusca: lo que importa más
Lo más probable es que a tu cerebro le importe más cuánto y con qué rapidez cambia la presión que el valor concreto de un día. Es una idea extendida entre los especialistas y coincide con lo que muestran los estudios que veremos enseguida, aunque la ciencia todavía no lo tiene cerrado del todo.
Piensa en una diferencia de 5 hPa. Frente a 1013 es un cambio pequeño (alrededor de un 0,5%), pero si ocurre en pocas horas es un cambio rápido. Si ocurre a lo largo de varios días, tu organismo tiene más margen para adaptarse. En la práctica:
- Variación lenta: la presión baja poco a poco durante uno o dos días. Muchas personas ni lo notan.
- Variación brusca: la presión cae varios hPa en pocas horas, como cuando se acerca un frente o una tormenta. Es el escenario que más se asocia a las crisis.
- Baja presión estable: días enteros por debajo de 1013 hPa sin grandes cambios. No hay motivos claros para pensar que sea, por sí sola, un problema.
Esto encaja con una idea más general: el cerebro de una persona con migraña tiene más dificultad para adaptarse a los cambios del entorno y se mantiene más en alerta, y las migrañas son más frecuentes cuando hay cambios bruscos de presión. Si quieres un repaso más amplio, lo tienes en Migraña y presión atmosférica: qué dice la ciencia.
Migraña por baja presión: ¿qué dicen los estudios sobre los umbrales en hPa?
Algunos estudios han intentado poner cifras, pero los resultados no son uniformes y no existe un «número mágico» válido para todas. Para empezar, los trabajos sobre el cambio de tiempo como desencadenante dan resultados muy dispares, con porcentajes que van del 7% al 78% de las personas con migraña.
En España, el estudio FACTOR, hecho por neurólogos del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN con casi mil pacientes, indica que los factores ambientales se citan en torno al 60% de los casos y, dentro de ellos, los cambios de tiempo en un 33,5%. Son datos de lo que las propias pacientes refieren, no de mediciones directas de la presión.
Cuando sí se miden hPa, la evidencia es escasa:
- Un estudio japonés del doctor Kimoto, con 28 personas con migraña que llevaron un diario de sus crisis, vio que con frecuencia la bajada de la presión coincidía con el dolor.
Es una muestra pequeña y de un solo país, así que conviene leerla como una pista, no como una regla. Lo que sí se desprende es que no hacen falta caídas enormes: unos pocos hPa pueden ser suficientes en las personas sensibles, y a otras no les afecta nada. Se ha propuesto que la caída de presión podría alterar el sistema vestibular, el que ayuda a mantener el equilibrio, algo que conecta con lo que cuentamos en migraña vestibular, aunque el mecanismo exacto sigue sin estar claro.
Migraña en avión: ¿la presión de la cabina tiene la culpa?
En un avión la presión sí baja de forma notable, pero no siempre es la causa directa del dolor. Los aviones comerciales se presurizan solo hasta una altitud equivalente de entre 1.830 y 2.440 m, no a la presión del nivel del mar. Es decir, durante el vuelo respiras con menos presión que en tierra, y además con algo menos de oxígeno disponible.
Según el Manual MSD, esa reducción es inofensiva para la mayoría de las personas, aunque tras entre 3 y 9 horas algunas refieren molestias como dolor de cabeza o malestar general. Esto cuadra con vuelos largos en los que acabas deshidratada, con poco sueño y sin comer a tus horas, factores que por sí solos ya pueden disparar una crisis (puedes ver más en Desencadenantes de la migraña: cómo identificar los tuyos).
Existe además un cuadro distinto, la cefalea del avión. Aparece sobre todo en el despegue y, con más frecuencia, en el aterrizaje, y es un dolor intenso de un solo lado, típicamente alrededor del ojo. Suele durar minutos (se describen episodios de unos 15 a 20) y está recogida en la Clasificación Internacional de Cefaleas. Se relaciona con los cambios rápidos de presión durante esas fases, y no es exactamente lo mismo que una crisis de migraña. Si te pasa en cada vuelo, cuéntaselo a tu médico para que lo valore.
Migraña en la montaña: altitud, presión y oxígeno
En altitud la presión baja de forma continua y, con ella, el oxígeno que llega a tu cuerpo. Al subir disminuye la presión barométrica, lo que reduce la presión parcial de oxígeno, y eso explica buena parte de los dolores de cabeza de montaña. No es solo «la baja presión», sino también la falta de oxígeno.
Los primeros efectos suelen notarse por encima de los 2.500 metros, aunque depende de cada persona y de la rapidez del ascenso. Los síntomas del mal de altura suelen aparecer entre 6 y 10 horas después de subir e incluyen dolor de cabeza, náuseas, falta de apetito, cansancio o mareo. Sanidad recomienda controlar la velocidad de ascenso por encima de los 2.400 metros y fraccionar la subida para aclimatarse.
¿Y si tienes migraña? Es razonable pensar que un cerebro sensible lo notará antes, pero no hay datos sólidos que cuantifiquen cuánto más. En la práctica, una crisis en la montaña puede ser migraña, mal de altura o una mezcla de ambas, y distinguirlas no siempre es fácil. Si el dolor llega con confusión, torpeza al caminar o empeora al seguir subiendo, son signos de una forma grave del mal de altura y conviene bajar y buscar atención médica. Para otros signos de alarma tienes cuándo ir a urgencias por dolor de cabeza.
Tormentas y bajas presiones: por qué la crisis a veces llega antes de la lluvia
La crisis puede llegar antes de la lluvia porque la presión suele empezar a caer cuando la borrasca todavía está de camino. Es una explicación lógica a partir de lo que sabemos, no una demostración directa: lo que hay documentado es que la bajada de presión coincide con frecuencia con el dolor y que determinados pacientes parecen verse afectados por las tormentas de tarde del verano, aunque se desconoce la causa.
Aquí hay que ser honestas: una tormenta no es solo un descenso de presión. También cambian la humedad, la temperatura, la luz y el viento, y es difícil separar qué parte pesa más. Por eso, si notas que tus crisis llegan «antes de que llueva», no hace falta que te obsesiones con un único número. Lo útil es comprobar si ocurre de forma repetida.
¿Cómo saber si eres sensible a la presión?
La forma más fiable de saberlo es registrar tus crisis y compararlas con la presión durante unas semanas. Una intuición («siempre me duele cuando cambia el tiempo») suele quedarse con los días en que coincide y olvida los días en que no. Un registro lo deja claro.
Un método sencillo:
- Anota cada crisis con su fecha, hora de inicio, intensidad y duración. Aquí tienes qué anotar en tu diario de migraña para que sirva de verdad.
- Registra la presión de esos días y de los anteriores, para ver si hubo una caída de varias horas y no solo un valor bajo.
- Anota también el resto: sueño, estrés, comidas, regla. Si la presión baja el mismo día que dormiste mal, no sabrás cuál pesó.
- Revisa los patrones a las pocas semanas. En Analizar tu diario de migraña: calendario, duración e intensidad te explicamos cómo leer esos datos.
- Llévaselo a tu médico si ves que se repite, para decidir juntos qué hacer con esa información.
Puede que descubras que la presión no es tu caso, y eso también es un resultado útil: te permite dejar de vigilar el barómetro y centrarte en otros desencadenantes que sí puedes cambiar.
Qué puedes llevarte de todo esto
Los hPa son solo una unidad, pero la clave está en la velocidad del cambio, no en un número aislado. La ciencia sugiere que, en personas sensibles, caídas de pocos hPa pueden asociarse a más crisis, aunque los estudios son pequeños, dispares y no valen para todas.
En el avión y en la montaña se suman otros factores (el aire seco, la deshidratación, el sueño, el oxígeno), así que no conviene atribuirlo todo a la presión. Y como no podemos cambiar el tiempo, lo más práctico es conocer tu patrón: así podrás anticiparte, cuidar lo que sí controlas y llegar a la consulta con datos. Si tienes dudas sobre el dolor o sobre qué hacer, consulta con tu médico.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos hPa tiene que bajar la presión para que me dé migraña?
No hay una cifra universal. Los pocos estudios que miden hPa son trabajos pequeños y cada persona reacciona distinto. La mejor referencia es tu propio registro de crisis.
¿Puede un vuelo desencadenar una migraña?
Puede, aunque no siempre por la presión. La cabina equivale a una altitud de entre 1.830 y 2.440 m, y tras varias horas algunas personas notan dolor de cabeza, además de influir el cansancio, la sed y el cambio de horarios. También existe una cefalea breve y fuerte en el despegue o el aterrizaje, distinta de la migraña.
¿A partir de qué altura puede dar dolor de cabeza?
Los primeros efectos de la altitud suelen notarse por encima de los 2.500 metros, aunque depende de cada persona y de lo rápido que subas. Subir de forma gradual ayuda a que el cuerpo se adapte. Si el dolor se acompaña de confusión o de torpeza al caminar, hay que bajar y pedir atención médica.
¿Por qué me duele la cabeza antes de una tormenta?
Una posibilidad es que la presión ya esté bajando cuando la tormenta todavía no ha llegado, pero no está demostrado que sea la causa. Con la tormenta cambian también la humedad, la temperatura y la luz, y es difícil separar su efecto. Anotar tus crisis junto con la presión te ayuda a ver si se repite.
Fuentes
- SNOWY EDITION · PRESIÓN Y DINÁMICA · MARZO DE 2026
- SNOWY EDITION · PRESIÓN Y DINÁMICA · MARZO DE 2026
- Meteorosensibilidad: qué es y cómo controlarla
- El rompecabezas de la migraña - Consumer Eroski
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- Mal de altura - Traumatismos y envenenamientos - Manual MSD versión para público general
- Mal de altura: qué es y por qué aparece
- CAPITULO 3 Riesgos Sanitarios Medioambientales
- Enfermedad de la altura - Lesiones y envenenamientos - Manual MSD versión para profesionales
- Controlar el dolor de cabeza en verano - Eroski Consumer
Escrito por Laurine Nicoletti, fundadora de Mellow, que vive con migraña desde los 21 años. Saber más · Cómo escribimos nuestros artículos
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