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Madre con trenza apoya la mano en el hombro de su hija con dolor de cabeza
Vivir con migraña

Migraña infantil y en adolescentes: guía para madres y padres

Por Laurine Nicoletti13 min

Tu hijo llega del colegio y dice que le duele la cabeza. Se tumba en el sofá, está pálido, no quiere ver la tele y a los veinte minutos vomita. Al día siguiente está como si nada. O tu hija adolescente se pierde una excursión por tercera vez este trimestre y ya no sabes si es "mucho estrés", "cosas de la edad" o una migraña infantil que nadie ha puesto todavía nombre.

Puede ser migraña infantil, y es más común de lo que parece. En esta guía te explicamos cómo se reconoce en niños y adolescentes, cuándo conviene consultar con urgencia, qué médico puede ayudarte, qué se sabe del tratamiento y cómo acompañar a tu hijo o hija en casa y en el colegio. Si quieres ver el panorama general de cómo se afronta la enfermedad, tienes más contenido en nuestra sección Vivir con migraña.

Un aviso antes de empezar: este artículo es informativo. No sustituye la valoración de un pediatra o neuropediatra, que son quienes pueden diagnosticar y decidir qué tratamiento es adecuado para tu hijo o hija.

En resumen

  • La migraña infantil se parece a la de los adultos, pero las crisis suelen durar menos y el dolor a veces afecta a toda la frente, según la Asociación Española de Pediatría (AEP).
  • Según la guía de la AEP sobre cefalea en el niño y el adolescente, la migraña afecta a entre un 1 y un 3 % de los niños de 3 a 7 años y a entre un 8 y un 23 % de los adolescentes.
  • Un dolor muy intenso, que despierta al niño por la noche, con fiebre y dolor de nuca o con síntomas neurológicos, requiere consultar con un médico sin esperar.
  • El tratamiento lo decide siempre el pediatra o el neuropediatra, y llevar un registro de las crisis hace la consulta más útil.

¿Es la migraña infantil igual que la de los adultos?

Se parece, pero no es idéntica. La migraña es un dolor de cabeza de inicio más o menos repentino que suele acompañarse de náuseas o vómitos y que empeora con la luz, los ruidos o el ejercicio, según explica la Asociación Española de Pediatría (AEP). Hasta aquí, como en un adulto.

La diferencia está en los detalles. En adultos el dolor suele notarse en un solo lado de la cabeza, mientras que en niños a veces afecta a toda la frente. Además, las crisis suelen durar menos tiempo, y lo que más se ve en la infancia es la migraña sin aura.

Otra pista: en los más pequeños, el dolor de cabeza no siempre es el síntoma que más se nota. Pueden aparecer dolores de barriga, mareos o vómitos repetidos, y el niño simplemente "se apaga" y quiere dormir. Por eso a veces tarda en ponerse nombre a lo que pasa.

¿A qué edad empieza la migraña en niños y adolescentes?

Puede empezar a cualquier edad, incluso antes de ir al colegio. Según la guía de la AEP sobre cefalea en el niño y el adolescente, la migraña afecta a entre un 1 y un 3 % de los niños de 3 a 7 años y llega a entre un 8 y un 23 % en la adolescencia. Es decir, con los años se vuelve bastante más frecuente.

También cambia el reparto entre sexos. Según esa misma guía, cuanto mayor es la edad, más frecuente es la migraña en chicas. Si tu hija tiene migrañas y tú también, no es casualidad: hay un componente familiar del que hablamos en Migraña hereditaria: ¿es genética y la heredan tus hijos?.

Los "equivalentes migrañosos" en los más pequeños

En la infancia existen unos cuadros llamados síndromes periódicos que se relacionan con la migraña. Entre ellos se incluyen el vértigo paroxístico benigno, la migraña abdominal, los vómitos cíclicos y el tortícolis paroxístico benigno.

Son episodios en los que el niño se marea, tiene dolor de barriga o vomita sin una causa digestiva clara, y entre una crisis y otra está perfectamente. Solo un profesional puede decir si lo que le pasa a tu hijo encaja en alguno de ellos.

¿Cómo reconocer una migraña en tu hijo o hija?

No hay una prueba que "demuestre" la migraña: el diagnóstico se basa en lo que cuentas y en lo que el médico observa. Estas son las señales que suelen describirse:

  • Dolor pulsátil o de intensidad moderada o fuerte, que le impide seguir con lo que estaba haciendo.
  • Náuseas o vómitos, y molestia con la luz (fotofobia) o con los ruidos (fonofobia).
  • Empeoramiento con el esfuerzo: subir escaleras, correr o jugar le empeora el dolor.
  • Palidez, sudoración, mareo o visión borrosa durante la crisis, según recoge la guía de la AEP.
  • Duración de 2 a 72 horas si no se trata, según la AEP.
  • Aura en algunos casos: alteraciones de la visión, mareo, pérdida de fuerza en un brazo o pierna o dificultad para hablar, que duran entre 5 minutos y 1 hora.

Si tu hijo es pequeño y no sabe explicarse, fíjate en su comportamiento: se esconde en un cuarto oscuro, se frota los ojos, deja de jugar o se duerme de golpe. Para saber más sobre el aura, tienes más contenido en Síntomas de la migraña.

Qué pueden desencadenar las crisis

Según la AEP, el cansancio, la falta de sueño o ciertos alimentos pueden favorecer la aparición del dolor. Los adolescentes suman a esto las noches cortas, los horarios irregulares, los exámenes y, a veces, las pantallas. Sobre este último punto, la evidencia es más matizada de lo que se suele decir, y lo contamos en Migraña y pantallas: ¿es la luz azul la culpable?.

¿Cuándo hay que acudir a urgencias o al pediatra sin esperar?

La mayoría de los dolores de cabeza en la infancia no son graves, pero hay señales que piden que un médico lo vea cuanto antes. No se trata de asustarse, sino de saber cuáles son.

La Clínica Universidad de Navarra recomienda acudir a urgencias ante un dolor muy intenso, continuo, que empeora con el tiempo o que no responde a los analgésicos habituales. También si el niño está decaído, pálido o sudoroso, o si el dolor viene con fiebre y dolor de nuca o con vómitos repetidos.

La AEP añade otras situaciones en las que es recomendable consultar con el pediatra:

  • Dolor que despierta al niño por la noche o aparece por la mañana, al levantarse.
  • Dolor que empeora al toser o al hacer ejercicio.
  • Dolor acompañado de visión doble, debilidad o problemas al caminar.
  • Un primer episodio en un niño menor de 5 años, o un dolor que no cede con los analgésicos habituales.
  • Un niño que ya tenía migrañas y presenta un episodio distinto: en otra zona de la cabeza, más intenso o más largo, o con alteraciones de la visión, el habla, la fuerza o la sensibilidad.

Ante la duda, llama a tu centro de salud o al servicio de urgencias de tu comunidad. Es mejor preguntar de más que quedarte con la inquietud.

¿Qué médico ve la migraña infantil?

El primer paso suele ser el pediatra de Atención Primaria, que conoce el historial de tu hijo, le explora y descarta otras causas. Si hace falta, puede derivarlo a neuropediatría (la especialidad que se ocupa del sistema nervioso en la infancia). En adolescentes mayores, la atención a veces pasa a medicina de familia o a neurología.

Para aprovechar la consulta, lleva anotado cuándo empezaron los dolores, cuánto duran, con qué frecuencia aparecen, qué ayudó y qué empeoró. También si hay antecedentes de migraña en la familia. Un diario sencillo de las últimas semanas suele ser más útil que cualquier explicación de memoria.

¿Cómo se trata una crisis en un niño?

Esta parte es la que más preguntas genera, y aquí es importante que decida el médico. Lo que sí podemos contarte es lo que recoge la AEP para las familias: dar el analgésico que el pediatra haya indicado lo antes posible, en cuanto empieza el dolor, y favorecer el reposo en un ambiente tranquilo, sin ruidos ni luces fuertes y en una postura cómoda.

Si con eso el dolor no mejora o hay vómitos persistentes, se recomienda acudir a un centro sanitario. Y si el médico considera que hacen falta otros fármacos más específicos para migraña, será él quien lo indique y explique cómo y cuándo usarlos. No improvises con la medicación de casa: ni la de los adultos ni la que sobró de otra ocasión.

Una nota práctica: pregunta al pediatra si el colegio puede tener un plan por escrito para cuando le duela la cabeza (a quién avisar, dónde reposar, qué hacer). Así tu hijo no tiene que improvisar.

¿Cuándo hace falta un tratamiento de fondo (preventivo)?

No todos los niños con migraña necesitan tratamiento preventivo. Es una decisión que se valora según la frecuencia de las crisis y cuánto afectan a su vida diaria. Una revisión publicada en la Revista de Pediatría de Atención Primaria menciona como criterio más de una cefalea a la semana o una puntuación alta en PedMIDAS, un cuestionario que mide cuánto limita la migraña la vida del niño.

Lo que sí es común a todos los casos es la base: la misma revisión destaca los hábitos de vida, como una buena higiene del sueño, limitar las pantallas, una alimentación saludable y hacer deporte aeróbico con regularidad. Son medidas sencillas, pero cuesta mantenerlas, sobre todo en la adolescencia.

Si se plantea medicación preventiva, la decide y la supervisa el médico, que revisará con regularidad si sigue haciendo falta. Tu papel es contarle cómo va, no cambiar nada por tu cuenta.

Migraña y colegio: cómo ayudar a tu hijo o hija

La migraña no es "una excusa para no ir a clase". Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), existe una relación lineal entre el número de días de migraña al mes y los días de absentismo o presentismo escolar. Dicho de otro modo: cuantas más crisis, más clases perdidas o más días en el aula sin poder rendir.

Algunas ideas para hablar con el colegio:

  • Habla con el tutor o tutora y, si el centro lo tiene, con el departamento de orientación. Explica que es una condición que viene a crisis y que se recupera entre una y otra.
  • Pide un informe médico al pediatra o neuropediatra para que el centro entienda lo que ocurre.
  • Acuerda qué hacer durante una crisis: poder salir del aula, ir a un sitio tranquilo y avisar a la familia.
  • Pregunta por flexibilidad en exámenes y deberes en las semanas malas, sin que el niño se sienta señalado.

También ayuda hablar con tu hijo de cómo se siente. Un dolor que se repite puede generar miedo a que llegue la próxima crisis, y ese miedo no ayuda. Escucharle sin quitarle importancia ni dramatizar suele ser lo más útil.

¿Se le pasará con los años?

La respuesta honesta es: depende de cada niño. En algunos la migraña va remitiendo, en otros cambia con la edad y en otros se mantiene hasta la vida adulta. Si hay síndromes periódicos en la infancia, algunos pueden evolucionar hacia una migraña establecida con el tiempo, aunque no siempre ocurre.

Lo que sí puedes hacer es acompañarle con calma, mantener rutinas de sueño y comidas regulares, y revisar con su médico cómo evolucionan las crisis. Un seguimiento a lo largo de los meses permite ver si mejoran, empeoran o cambian de patrón, y eso es lo que decide si hay que ajustar algo.

Cómo seguir la migraña de tu hijo o hija

Los recuerdos fallan, y más cuando los episodios son esporádicos. Un registro sencillo te permite ver patrones que a simple vista no aparecen: ¿las crisis llegan tras noches cortas? ¿Coinciden con épocas de exámenes? ¿Con la menstruación en las chicas adolescentes? ¿Con días de cambios de tiempo?

Conviene anotar:

  • La fecha y la hora de inicio y la duración aproximada.
  • La intensidad y los síntomas (náuseas, vómitos, aura, sensibilidad a la luz).
  • Lo que había pasado antes: sueño, comidas, estrés, pantallas.
  • Lo que ayudó y lo que empeoró.

Con estos datos, la consulta cambia: el médico trabaja con hechos y no con impresiones. Si tu hijo o hija es adolescente y tiene móvil, puede registrarlo en Mellow ella misma, o con tu ayuda.

Resumen para llevarte a casa

  • La migraña infantil existe, es frecuente y aumenta con la edad.
  • Se parece a la de los adultos, pero las crisis suelen ser más cortas y el dolor puede notarse en toda la frente.
  • Ante un dolor muy intenso, que despierta de noche, con fiebre y dolor de nuca, o con síntomas neurológicos, consulta sin esperar.
  • El tratamiento lo decide el médico; no improvises con medicación.
  • Dormir bien, comer a sus horas y hacer ejercicio ayudan, aunque no eliminan las crisis.
  • Hablar con el colegio y llevar un registro de las crisis facilita mucho la vida diaria.

Preguntas frecuentes

¿Cómo es la migraña infantil comparada con la de los adultos?

Se parece, pero en los niños el dolor a veces afecta a toda la frente en lugar de un solo lado, y las crisis suelen durar menos. Según la Asociación Española de Pediatría, lo más habitual en la infancia es la migraña sin aura.

¿A qué edad puede empezar la migraña en los niños?

Puede empezar a cualquier edad, incluso antes de ir al colegio. Según la guía de la AEP sobre cefalea en el niño y el adolescente, afecta a entre un 1 y un 3 % de los niños de 3 a 7 años y a entre un 8 y un 23 % de los adolescentes.

¿Cuándo hay que acudir a urgencias por un dolor de cabeza en un niño?

La Clínica Universidad de Navarra recomienda hacerlo ante un dolor muy intenso, continuo o que empeora con el tiempo, o si hay fiebre y dolor de nuca o vómitos repetidos. La AEP añade el dolor que despierta al niño por la noche o síntomas como visión doble, debilidad o problemas al caminar.

¿Qué médico ve la migraña infantil?

El primer paso suele ser el pediatra de Atención Primaria, que puede derivar al niño a neuropediatría si hace falta. Ante cualquier tratamiento, la decisión corresponde siempre al médico.

¿Se le pasará la migraña con los años?

Depende de cada niño: en algunos remite, en otros cambia con la edad y en otros se mantiene en la vida adulta. Un seguimiento de las crisis durante meses ayuda al médico a ver cómo evolucionan.

Fuentes

Escrito por Laurine Nicoletti, fundadora de Mellow, que vive con migraña desde los 21 años. Saber más · Cómo escribimos nuestros artículos

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